Por Redacción
Teherán, Irán, 17 de marzo de 2026.- El Ministerio de Defensa de Israel confirmó la eliminación de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, y de Gholamreza Soleimani, jefe de la fuerza paramilitar Basij, mediante ataques de precisión ejecutados durante la noche en la capital iraní. El operativo ocurre en medio de un vacío de poder tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei y escala del conflicto que incluye el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, donde según cifras israelíes 16 barcos han sido atacados desde el inicio de las hostilidades el 1 de marzo.
Las autoridades iraníes mantienen silencio oficial sobre el estado de Larijani, figura clave del régimen considerada una de las más influyentes en la sucesión de Khamenei. Sin embargo, la agencia oficialista Tasnim publicó una nota manuscrita atribuida a Larijani fechada después de la muerte del líder supremo, lo que podría interpretarse como un intento de desmentir su fallecimiento.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, advirtió que su país continuará la guerra “tan lejos como sea necesario”, en respuesta a los ataques israelíes que también habrían alcanzado instalaciones nucleares. Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump defendió los operativos preventivos argumentando que evitaron una Tercera Guerra Mundial nuclear.
Trump afirmó haber conversado con un expresidente que apoyó sus acciones, aunque asesores de expresidentes vivos negaron dichas conversaciones, añadiendo otra capa de contradicción a la crisis internacional. Israel Katz, ministro de Defensa israelí, y el primer ministro Benjamin Netanyahu no han proporcionado detalles específicos sobre los daños en las instalaciones atacadas ni la ubicación exacta de los objetivos.
El conflicto se desarrolla en un momento crítico para la estabilidad regional, con el estrecho de Ormuz cerrado al transporte marítimo internacional y sin un balance oficial de víctimas del último ataque en Teherán. La muerte de Larijani, de confirmarse, representaría un golpe devastador para la estructura de poder iraní en plena transición post-Khamenei.
Analistas prevén que la escalada continuará mientras no se establezcan canales de diálogo, con Irán prometiendo retaliaciones y Israel manteniendo su postura ofensiva. La comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una confrontación abierta que podría afectar el suministro global de energía y la estabilidad geopolítica de Medio Oriente.