Por Redacción
Venezuela, 19 de marzo de 2026.- La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, destituyó al general en jefe Vladimir Padrino López del Ministerio del Poder Popular para la Defensa, cargo que ocupó desde octubre de 2014. En su lugar fue designado Gustavo González López, exdirector de los servicios de inteligencia SEBIN y DGCIM. El relevo se produce en un contexto de acercamiento con la administración del presidente Donald Trump, luego de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitiera licencias para que empresas estadounidenses incrementen su participación en el sector energético venezolano.
En un mensaje oficial, Rodríguez agradeció a Padrino López por “su entrega, su lealtad a la Patria y por haber sido, durante todos estos años, el primer soldado en la defensa de nuestro país”. Por su parte, el exministro afirmó que fue “el más alto honor” de su vida servir a la nación y proteger la paz y la unidad nacional desde ese cargo.
La salida de Padrino López, una figura clave y de larga data en la estructura de poder chavista, ocurre dos meses y medio después de la captura del expresidente Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense el 3 de enero de 2026. Este evento marcó un punto de inflexión en la crisis política venezolana y abrió un período de transición bajo el gobierno interino de Rodríguez.
El nombramiento de Gustavo González López, un hombre vinculado a los aparatos de seguridad e inteligencia, sugiere un reajuste en la cúpula militar venezolana en un momento delicado. Las autoridades no han especificado si la destitución fue voluntaria o forzada, ni han detallado las nuevas responsabilidades que asumirá Padrino López.
Paralelamente, el gobierno de Estados Unidos dio un paso hacia la distensión económica al emitir licencias que facilitan las inversiones de sus empresas en la industria petrolera de Venezuela. Esta medida representa una suavización de las estrictas sanciones financieras y comerciales que Washington mantuvo por años contra el régimen de Maduro.
El cambio ministerial y el gesto de Washington ocurren en un escenario de incertidumbre sobre el futuro político de Venezuela y el papel de sus fuerzas armadas. Analistas anticipan que este movimiento podría buscar consolidar el control interno del gobierno interino mientras se exploran canales de diálogo y negociación con la potencia norteamericana.