Washington, 25 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró mantener conversaciones con Irán y mencionó haber recibido un “regalo” relacionado con el Estrecho de Ormuz, mientras el Pentágono planea el despliegue de cerca de 3,000 soldados de la 82 División Aerotransportada en la región y el precio del barril de Brent supera los 104 dólares. Estas señales contradictorias entre la diplomacia y la movilización militar ocurren en medio de una escalada de violencia que dejó al menos nueve muertos y 47 heridos en nuevos bombardeos israelíes sobre Líbano.
Desde la Casa Blanca, Trump declaró que mantiene pláticas “muy buenas” con figuras iraníes y sugirió que se ha producido un “cambio en el régimen” tras la eliminación de altos funcionarios, aunque fuentes oficiales de Teherán no han confirmado la muerte del líder supremo Alí Jameneí ni la existencia de negociaciones formales. La embajada de Irán en Pakistán rechazó cualquier diálogo a través de la red social X, tildando la oferta de negociaciones de un “engaño” destinado a bajar los precios de la energía y ganar tiempo para operaciones militares.
La tensión geopolítica ha tenido un impacto inmediato en los mercados energéticos globales. El precio del crudo Brent alcanzó los 104.49 dólares, impulsado por la preocupación sobre el cierre parcial del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del crudo exportado mundialmente. Paralelamente, en Estados Unidos, una explosión reportada en la refinería de Valero Energy en Texas, con capacidad de 395,000 barriles diarios, fue atribuida preliminarmente a una falla técnica, ocurriendo en un contexto de alta vulnerabilidad en la infraestructura energética.
En el terreno, el conflicto continúa cobrando vidas en el Líbano. Según el Ministerio de Salud Pública libanés, los ataques más recientes en localidades como Habush y Adloun elevaron el número total de fallecidos desde el inicio de la guerra a más de 1,070 personas. El ejército israelí ha emitido nuevas órdenes de evacuación para siete zonas en los suburbios del sur de Beirut, mientras Hezbolá advirtió que combatirá cualquier intento de ocupación en el sur del país hasta el río Litani.
Ante la crisis, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, ofreció acoger “conversaciones sustantivas” entre Washington y Teherán para fomentar la paz, una propuesta que fue compartida por el propio presidente Trump. Sin embargo, la estrategia militar estadounidense avanza: el Departamento de Defensa confirmó el envío de unidades de élite al Golfo Pérsico, lo que contrasta con las declaraciones del mandatario sobre un posible acuerdo de paz de 15 puntos que habría sido remitido a Irán a través de intermediarios pakistaníes.
La situación refleja la complejidad del escenario actual, donde coexisten intentos de desescalada verbal con movimientos de tropas y ataques continuos. Mientras el Papa León XIV y otros actores internacionales hacen llamados al diálogo, la realidad en el terreno muestra un conflicto que sigue expandiéndose, con repercusiones económicas que ya se sienten en los costos de combustibles y gas a nivel global, incluyendo impactos en mercados como el mexicano.