Por Redacción
Ciudad De México, 22 de marzo de 2026.- La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) formalizaron un convenio de colaboración el 20 de marzo de 2026 en la capital del país, con el objetivo de incorporar la igualdad sustantiva y la no discriminación en la labor jurisdiccional. El acuerdo fue suscrito por el ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz y la presidenta del Conapred, Claudia Olivia Morales Reza, en un acto que busca alinear la práctica judicial con los estándares de derechos humanos.
De manera paralela, la senadora Malú Micher impulsó desde el Senado de la República un llamado para uniformar las leyes de género en todos los estados del país, buscando armonizar la legislación local con los avances federales. Sin embargo, la investigación señala que no se han establecido plazos específicos ni medidas de seguimiento claras para garantizar que esta armonización legislativa se concrete en las entidades federativas.
En contraste con los anuncios institucionales de avance en materia de justicia, organizaciones de la sociedad civil como Indigenous Peoples Rights International México, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, el Centro de la Montaña Tlachinollan y Voces del Territorio México emitieron un posicionamiento exigente. Estas agrupaciones demandan que los derechos de los pueblos indígenas sean vinculantes y no permanezcan como declaraciones sin efecto práctico, además de solicitar la expedición de una ley reglamentaria del artículo 2 constitucional, cuyo contenido y estatus legislativo no han sido especificados por las autoridades.
El panorama de la justicia en México presenta también contradicciones puntuales. La investigación destaca un caso específico que cuestiona la procuración de justicia, donde la jueza federal Raquel Ivette Duarte Cedillo otorgó un amparo al empresario Pedro Miguel Babb Villarreal, quien se encuentra acusado de cometer fraudes. Este hecho ha generado señales de alerta sobre la posible discrepancia entre el discurso institucional de protección a derechos y las decisiones concretas en los tribunales, aunque no se registra una reacción oficial del Poder Judicial ante estas críticas.
En el ámbito de la transparencia y datos, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones reportó que la Plataforma Nacional de Datos Abiertos ha sumado más de 5 mil bases de datos provenientes de 184 instituciones. Esta cifra representa uno de los repositorios de información más grandes de América Latina, aunque su utilidad concreta para el seguimiento de las políticas de justicia y derechos humanos sigue siendo un tema de análisis.
La convergencia de estos eventos —desde la firma de convenios de alto nivel hasta las demandas de comunidades indígenas y los casos judiciales controversiales— dibila un escenario complejo para el sistema de justicia mexicano en marzo de 2026, donde la implementación real de los derechos humanos sigue siendo el principal desafío pendiente.