Ciudad De México, 03 de abril de 2026.- La Representación 183 de la Pasión de Cristo en Iztapalapa inició la mañana del viernes 3 de abril de 2026. Esta tradición fue reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 2025.
Arnulfo Eduardo Morales Galicia es el Cristo de 2026, el 183º en participar en el Viacrucis de la capital. La alcaldía Iztapalapa informó que habrá cierres de vialidades en la ruta de la representación el Viernes Santo. Se instalarán servicios médicos y puntos de hidratación en varios puntos de Iztapalapa, incluyendo la Macroplaza, Ermita y Comonfort, y la Catedral (Cuevita).
Durante los ensayos en Iztapalapa, un hombre fue registrado diciendo “¡Silencio!”. Una mujer durante el ensayo manifestó: “Les deseo mucha paz. Esta celebración ha crecido… y la queremos mucho”.
En Torreón, la Dirección de Protección Civil y Bomberos emitió recomendaciones para el Viacrucis que se celebrará el viernes 3 de abril de 2026 en el Cristo de las Noas. El titular de Protección Civil de Torreón, Jorge Luis Juárez Llanas, recomendó “llegar con anticipación; vestir ropa cómoda y mantenerse hidratados durante toda la jornada”, así como protegerse del sol con sombreros, gorras y bloqueador.
Se instalarán puntos de atención médica y de hidratación, así como módulos de resguardo para la atención de menores extraviados a lo largo del recorrido en Torreón. El operativo de vigilancia contará con la participación de Seguridad Pública, Tránsito y Vialidad, Protección Civil y Bomberos municipal y estatal, y la Cruz Roja. Previo al Viacrucis, dependencias municipales efectuaron mantenimiento de los accesos al Santuario del Cristo de las Noas, incluyendo pintura de delimitación y bacheo, según Víctor Navarro Arratia, director del Sistema Integral de Mantenimiento Vial (SIMV) de Torreón.
En la comunidad de Jesús María, municipio de Del Nayar, inició la Xumuavikari o Judea Cora, la festividad del pueblo originario na’ayeri. La Xumuavikari es una reinterpretación de la Semana Santa católica desde la perspectiva del pueblo na’ayeri, que fusionó sus rituales con elementos cristianos tras la evangelización jesuita y franciscana en el siglo XVIII.