junio 10, 2026
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Ciudad Juárez, 10 de junio de 2026.- La desaparición de personas en Chihuahua es una herida abierta que ha tocado a miles de familias, mientras que la tortura continúa como una práctica sistemática y generalizada en la entidad, según documentó el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte. Los delitos de desaparición y tortura aumentan en Ciudad Juárez muy por arriba de los casos ocurridos en la capital y el municipio de Cuauhtémoc.

Estos hechos fueron plasmados en el libro ‘En medio del desierto: un camino compartido’, presentado en la Feria del Libro de la Frontera realizada la última semana de mayo de 2026 en esta ciudad, obra publicada para conmemorar la fundación del centro que cumplió 25 años en septiembre de 2025. En el texto se indica que las policías municipales de Chihuahua son las más señaladas por casos de tortura.

El comportamiento de los datos sugiere que aunque la militarización influyó en el incremento de la tortura, su práctica se arraigó en dinámicas cotidianas de corporaciones policiales y ministeriales. La estrategia de seguridad se sustentó en operativos de alto impacto que alteraron el funcionamiento de las instituciones civiles e implicó el despliegue masivo de militares y policías federales, especialmente en la frontera.

Óscar Enríquez Pérez, sacerdote y fundador del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, afirmó que “Ciudad Juárez, dentro de su complejidad, ha mantenido una dinámica muy violenta. Sigue habiendo desapariciones forzadas, homicidios dolosos y algunos secuestros también”. Respecto a la evolución del conflicto, señaló que “no ha mejorado. Creo que se mantiene más o menos la misma situación social que había en aquel tiempo”, refiriéndose a que la situación de violaciones a las garantías fundamentales no ha mejorado desde 2001 hasta 2026.

Enríquez Pérez explicó que la presencia de militares “provoca muchas violencias, por un lado, y por otro hay presencia del crimen organizado muy fuerte en la ciudad, además del involucramiento de los cuerpos policiacos con el crimen. Todo eso es causante de que haya tantos asesinatos en Juárez”. El religioso recordó que la violencia recrudeció entre 2007 y 2011, periodo en el que “se desató como una tormenta inesperada. Llegaron muchísimas quejas de personas torturadas, secuestradas, extorsionadas y amenazadas por el crimen organizado o el Ejército. Incluso recibimos denuncias de ejecuciones extrajudiciales”.

La investigación detalla que las desapariciones han cambiado en contexto y dinámicas, pero el resultado se mantiene: personas no localizadas y familiares que buscan por sus propios medios ante la falta de respuestas institucionales.

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