Por Redacción
Glades County, 20 de marzo de 2026.- La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México solicitó una investigación exhaustiva tras el fallecimiento de Royer Pérez Jiménez, un joven de 19 años que murió mientras se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el Centro de Detención del Condado de Glades, en el estado de Florida. El deceso, ocurrido el 16 de marzo de 2026, marca la decimotercera muerte de un migrante mexicano en estas circunstancias durante 2026 y la número 42 desde el inicio de la administración del presidente Donald Trump.
Según los datos proporcionados por las autoridades, Pérez Jiménez había ingresado a Estados Unidos en febrero de 2022, fue deportado previamente y volvió a cruzar la frontera. Su detención actual se remonta al 22 de enero de 2026, fecha en que fue arrestado por un oficial del Condado de Volusia antes de ser transferido a la custodia federal. El Consulado General de México en Miami activó inmediatamente el protocolo consular y realizó una visita al centro de detención para verificar las circunstancias del caso.
Existen contradicciones respecto a la causa del fallecimiento. Mientras que el ICE aseveró que el joven murió por un “supuesto suicidio”, la causa oficial del deceso permanece bajo investigación, sin que hasta el momento se haya confirmado un dictamen forense definitivo. La falta de claridad sobre las condiciones específicas de detención y la atención médica previa al fallecimiento ha generado preocupación entre organizaciones civiles como la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU), que monitorea el caso.
La Cancillería mexicana enfatizó la necesidad de esclarecer los hechos y garantizar que se haga justicia, manteniéndose en contacto con las autoridades estadounidenses para seguir el desarrollo de las indagatorias. No se han hecho públicas declaraciones detalladas de los familiares del fallecido ni resultados concretos de la investigación exigida por el gobierno mexicano al momento de este reporte.
Este incidente se suma a una serie de muertes reportadas en centros de detención operados bajo convenios entre condados locales y el ICE, lo que ha puesto bajo escrutinio las condiciones de seguridad y salud dentro de estas instalaciones. La administración federal enfrenta ahora la presión de ofrecer respuestas claras sobre la seguridad de los detenidos migrantes.