julio 5, 2026

Ciudad De México, 05 de julio de 2026.- Las reacciones del mundo intelectual y político fueron de pesadumbre tras la muerte de Antonio Gershenson, destacado columnista de La Jornada, ocurrida hace unas semanas. Amigos y compañeros de su trayectoria en la izquierda mexicana señalaron que su fallecimiento representa una pérdida mayúscula para el campo progresista.

Gershenson fue descrito como un combatiente de las ideas en una clave nacional-revolucionaria y socialista democrática. Según los testimonios recopilados, entregó aportes útiles para pensar el pasado y el futuro de la soberanía, así como para superar el régimen de producción capitalista.

Dos obras fundamentales de su pensamiento son ‘El movimiento obrero ante el nacionalismo revolucionario’ y ‘El rumbo de México’. En esta última, emprendió una interpretación del conjunto de la Revolución Mexicana, abarcando tanto su auge como su declive autoritario y transformista.

El intelectual fue heredero de los planteamientos de Víctor Rico Galán, para quien el camino al socialismo en América Latina y México pasaba necesariamente por la experiencia política del nacionalismo revolucionario. Gershenson brindó una explicación que encontró en la historia de la clase obrera mexicana el sentido de lo que unía la lucha por la independencia de la nación con la democracia y el socialismo.

Para sustentar estas ideas, revisó la experiencia del cardenismo y la conformación del Comité de Defensa Proletaria, mostrando cómo se verificaba la hipótesis de Rico Galán. Además, recordaba que la acepción ‘nacional-revolucionario’ provenía del propio Lenin y la tradición marxista, reivindicando una experiencia política cuyo eje fue la búsqueda de la soberanía como un salto hacia el futuro poscapitalista.

Sobre la tradición de resistencia, Gershenson afirmó: “El nacionalismo revolucionario se apoya, además, en toda una tradición de resistencia”. Por su parte, Víctor Rico Galán había planteado anteriormente: “Cuando [Vicente] Guerrero afirmaba ‘la patria es primero’, subyacía la implicación de que la revolución es primero, porque él pertenecía a la tradición de Hidalgo y de Morelos que concebía la Independencia como una revolución plebeya, una revolución de los humildes, ‘la indiada’ contra los ricos, ‘los gachupines’. Para Guerrero, patria era revolución, y la historia le dio la razón a la larga…”.

About The Author

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *