marzo 19, 2026
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Por Redacción

Noruega, 18 de marzo de 2026.- La Fiscalía de Noruega solicitó este miércoles una pena de siete años y siete meses de prisión para Marius Borg Høiby, hijo de la princesa Mette-Marit, por una serie de delitos graves que incluyen cuatro violaciones y múltiples casos de conducta sexual vejatoria. El acusado, de 29 años, se declaró no culpable de los cargos de violación durante el juicio, aunque admitió haber cometido otras agresiones menores. El proceso judicial, que ha mantenido a Høiby en prisión preventiva desde febrero por violar una orden de alejamiento, concluye su última sesión este jueves 19 de marzo.

El fiscal Sturla Henriksbø presentó los cargos contra el hijo de la princesa, quien enfrenta un total de 40 delitos denunciados por cuatro mujeres, incluida una expareja. La acusación detalla un patrón de conducta delictiva que, según la Fiscalía, amerita una condena severa. “La gravedad de los hechos y el daño causado a las víctimas justifican la pena solicitada”, declaró Henriksbø ante el tribunal, según informaciones de la agencia noruega NTB recogidas por medios internacionales.

Marius Borg Høiby es fruto de una relación anterior de la princesa Mette-Marit, antes de su matrimonio con el príncipe heredero Haakon en 2001. Aunque no es miembro oficial de la familia real noruega, se crio dentro de ese entorno, lo que ha añadido una capa de notoriedad mediática al caso. Hasta el momento, la Casa Real no ha emitido una declaración oficial sobre el proceso judicial en curso, manteniendo un perfil bajo ante la situación legal del hijastro del príncipe heredero.

El desarrollo del juicio ha revelado que el acusado admitió ante el juez algunos de los delitos menores que se le imputan, pero mantiene su inocencia respecto a las acusaciones más graves. Esta postura contrasta con la narrativa de la Fiscalía, que ha construido su caso a partir de los testimonios de las cuatro mujeres afectadas. La defensa de Høiby tendrá su oportunidad de presentar argumentos finales antes de que el tribunal se retire a deliberar.

El caso ha generado un intenso escrutinio público en Noruega, un país con una monarquía moderna y cercana a la ciudadanía. La posible condena de una figura vinculada, aunque no oficialmente, a la familia real representa un episodio sin precedentes recientes. El veredicto, que se espera en las próximas semanas tras la conclusión de las audiencias, pondrá fin a un proceso que ha expuesto aspectos dolorosos de la vida privada de una figura pública y plantea interrogantes sobre el manejo de crisis dentro de instituciones tradicionales.

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