Fotografía de archivo del 14 de abril de 2019 que muestra al artista mexicano Melchor Peredo García mostrando uno de sus murales en Veracruz (México). EFE/Miguel Victoria
Xalapa, 09 de abril de 2026.- Melchor Peredo García falleció la madrugada del miércoles 8 de abril de 2026 en la ciudad de Xalapa, Veracruz, a los 99 años de edad. El artista, quien residía en esta capital veracruzana, fue confirmado como uno de los últimos íconos del movimiento muralista mexicano iniciado a principios del siglo XX.
Lourdes Hernández Quiñones, pareja del fallecido, informó de la muerte del artista mediante un mensaje en el que destacó su trayectoria: “Melchor Peredo, mi compañero de vida, acaba de fallecer. Muralista, antes que pintor, artista de mirada creativa. Hoy vuela alto, ya en un cielo infinito de luz y color”.
Peredo García, nacido en la Ciudad de México, fue alumno de los artistas José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. A lo largo de su carrera, diseñó y dejó obras en Estados Unidos, Canadá, Francia y México, imprimiendo siempre una visión nacionalista, humanista y democrática a su trabajo. Se evocan al menos 25 murales de su autoría, incluyendo seis en la Universidad de París XII y varios paneles en universidades de Arkansas y Carolina del Sur.
Experto en la pintura al fresco, técnica que realizaba con una caña de bambú de más de diez metros o subido en un andamio, el muralista dejó un legado marcado por la reinterpretación histórica. En 2018 creó seis murales portátiles sobre la llegada de los españoles a América, donde humanizó a los personajes, reivindicó a Hernán Cortés, La Malinche y Moctezuma, y eliminó la figura de un Cortés decrépito o de un Moctezuma salvaje.
Sobre su obra, Peredo declaró en vida: “Mi pintura es continuidad del muralismo mexicano en sus características nacionalistas, pero también humanistas, democráticas y si se quiere socialistas, aunque el socialismo sea solamente un elemento del corazón”. Asimismo, expresó que “la humanidad es una sola y eso es lo importante, todos somos parte de ella y al final de cuenta es un proceso formativo”.
En enero, el artista se había manifestado inconforme porque las autoridades fiscales mexicanas pretendían cobrarle una deuda de 32 mil pesos por murales valuados en más de 200 mil pesos. Hasta antes de su fallecimiento, era habitual verlo caminar por las calles de Xalapa con su cabello blanco y rostro marchito por la edad, descrito siempre como alegre y jovial.