Por Redacción
Ciudad De México, 21 de marzo de 2026.- La patente del medicamento Ozempic, cuyo principio activo es la semaglutida, expiró el 20 de marzo de 2026, lo que permitió que al menos cinco farmacéuticas de la India comenzaran de inmediato la producción de versiones genéricas. Este hecho marca un punto de inflexión para el acceso a tratamientos contra la diabetes tipo 2 y la obesidad, con proyecciones que indican que cerca del 40% de la población mundial podría ser cubierta en mercados emergentes.
Novo Nordisk A/S, laboratorio danés creador original del fármaco, vio concluidos sus derechos de exclusividad sobre la molécula, la cual fue desarrollada inicialmente para controlar la glucosa en pacientes diabéticos pero ganó popularidad global por su eficacia en la pérdida de peso. La entrada de competidores genéricos se espera que reduzca los costos y amplíe la disponibilidad del medicamento en países como Brasil, México, Sudáfrica y Turquía.
Ante la mayor circulación de alternativas terapéuticas, la literatura médica actual recomienda evitar la interrupción abrupta del tratamiento con semaglutida. Especialistas advierten que la suspensión repentina puede derivar en un efecto rebote, caracterizado por un aumento significativo del apetito y la recuperación de peso en los pacientes que lo utilizaban para control metabólico o estético.
La producción de genéricos por parte de la industria farmacéutica india representa una expansión significativa de la oferta global, aunque la investigación no especifica los nombres comerciales de las compañías que han iniciado la manufactura ni detalla identidades de los especialistas que emitieron las advertencias clínicas. La disponibilidad de estas nuevas versiones busca atender la alta demanda que ha generado el fármaco en la última década.
El cambio en el panorama regulatorio y comercial ocurre en un contexto donde la salud metabólica es prioritaria para los sistemas sanitarios. Se espera que la competencia entre laboratorios tras la caída de la patente genere ajustes en los precios finales para el consumidor, facilitando el acceso a terapias basadas en agonistas del receptor de GLP-1 para sectores de la población que anteriormente no podían costear el tratamiento de marca.