Por Redacción
La Paz, 19 de agosto de 2026.- Habitantes del Fraccionamiento Arbolares denuncian que desde el 3 de agosto de este año viven bajo aguas negras debido a una fuga de drenaje sobre el Bulevar Santa Bárbara que ha cubierto varias cuadras a la redonda de olores fétidos. La protesta se ha generalizado entre al menos 20 familias afectadas por la situación.
Tres días después de que los propios vecinos exhibieron los derrames de aguas negras, el Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Oomsapas) de La Paz citó a los afectados para anunciarles “la solución” al problema. En un comunicado, el Oomsapas indicó: “Se recibió a vecinos de la colonia Arbolares, quienes acudieron al organismo para abordar la situación registrada recientemente en la red de drenaje de la zona. Durante el encuentro se les informó que el problema ya fue atendido y solucionado, y que el Ayuntamiento estaba haciendo las labores de limpieza con agua y clor”.
Sin embargo, la percepción de los ciudadanos dista de la versión oficial. Dolores Sánchez, habitante de la zona, declaró: “Este problema ya rebasó a SAPA, no entiendo por qué no hacen algo en calle Santa Bárbara y calle Arboledas en fraccionamiento Arbolares”.
Abimael Ibarra Abundez explicó las dificultades técnicas para intervenir en ciertas zonas debido a las condiciones climáticas recientes: “Hoy muy probablemente vaya haber muchos derrames de aguas negras en las alcantarillas producto también de la lluvia; no podemos intervenir hasta que baje el nivel del agua, porque es trabajar sobre lo mismo. Si vamos e intervenimos alcantarillas en las zonas bajas de la ciudad inmediatamente a la media hora va a seguir derramando aguas negras; tenemos que esperar a que termine de aforar el nivel del agua producto de las lluvias para poder intervenir”.
El contexto de esta crisis hídrica y de saneamiento se enmarca en datos del presupuesto anual de 2025, donde el Oomsapas destinó apenas el 4.1 por ciento del recurso a obra pública de saneamiento, agua potable y alcantarillado. Del monto aprobado para obra, que era de alrededor de 162.5 millones de pesos, sólo se aplicaron 25 millones, lo que representa apenas un 15 por ciento y genera un subejercicio de 137.4 millones de pesos.
Según información del Semanario ZETA, los recursos no ejercidos en obra fueron redirigidos a otros rubros, destacando un incremento del 196.6 por ciento en combustibles; el gasto en gasolinas pasó de 9.49 millones de pesos a 28.15 millones. Asimismo, en el rubro de ‘servicios básicos’ como luz, agua, teléfono fijo y celulares, se contaba con un presupuesto aprobado de alrededor de 28 millones 173 mil pesos, pero al cierre del año se gastaron 110 millones 336 mil pesos, una diferencia de más de 82 millones 163 mil pesos que representa un incremento del 291.6 por ciento sobre lo autorizado inicialmente.