marzo 31, 2026
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Por Redacción

Tapalpa, 21 de marzo de 2026.- Tras el abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, ocurrido el 22 de febrero en un enfrentamiento en Tapalpa, Jalisco, la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha sufrido una reconfiguración que divide su liderazgo en dos frentes distintos, aunque autoridades federales advierten que la organización no ha desaparecido y conserva alta peligrosidad.

Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, afirmó que el grupo criminal sigue siendo muy fuerte y mantiene presencia en varios estados del país. La confirmación de la muerte del líder, quien tenía una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos, se dio después de que fuera abatido y falleciera durante su traslado aéreo hacia la Ciudad de México, en un operativo que contó con apoyo de inteligencia estadounidense.

De acuerdo con reportes del periódico Reforma y del diario The Wall Street Journal, la sucesión del poder dentro del cártel derivó en una escisión operativa: por un lado, Juan Carlos Valencia, alias ‘El 03’ e hijastro de ‘El Mencho’, habría tomado el control del brazo administrativo con el objetivo de consolidar los activos financieros y logísticos de la organización; por otro, Hugo Gonzalo Mendoza, alias ‘El Sapo’, lideraría el brazo armado encargado de las acciones violentas y defensa territorial.

La investigación periodística señala que los hijos directos de Oseguera Cervantes no están involucrados en esta sucesión operativa inmediata; Rubén Oseguera González, alias ‘El Menchito’, se encuentra preso en Estados Unidos, mientras que la administración recae en figuras cercanas al núcleo familiar, incluyendo a Rosalinda González Valencia, madre de Juan Carlos Valencia.

El impacto del abatimiento del líder histórico del CJNG desató una serie de bloqueos delictivos en múltiples entidades, incluyendo Aguascalientes, Baja California y Chiapas, como respuesta a la caída del capo. A pesar de la pérdida de su figura central, las autoridades mantienen la alerta sobre la capacidad de respuesta y la estructura remanente del grupo.

La división reportada entre la facción armada y la administrativa marca un nuevo capítulo en la evolución del crimen organizado en México, donde la fragmentación de mandos podría derivar en disputas internas o en una especialización de funciones para evadir la acción gubernamental, sin que esto implique una reducción inmediata de la violencia asociada al cártel.

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