Coatzacoalcos, 27 de marzo de 2026.- El Grupo Interinstitucional integrado por la Semar, Semarnat, Sener, ASEA, Pemex y Profepa informó la identificación de tres fuentes de emanación del contaminante que afecta el litoral del Golfo de México: un presunto vertimiento ilegal de un buque y dos chapopoteras naturales. Las autoridades mantienen un despliegue de más de 2,450 elementos en puntos estratégicos, habiendo intervenido 223 kilómetros de playas y retirado más de 430 toneladas de hidrocarburos.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo declaró que hubo un derrame original proveniente de un barco, aunque precisó que existen otras manchas en el Golfo cuyo origen está siendo investigado. “Están identificando de dónde vienen estas manchas y están haciendo esta investigación”, indicó la mandataria respecto a las fuentes adicionales detectadas en la zona marítima.
En contraste con la versión oficial, organizaciones como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), Conexiones Climáticas y CartoCrítica presentaron un análisis de imágenes satelitales que sugiere un origen único del vertimiento cerca de la plataforma Abkatún en Campeche, ocurrido entre el 11 y el 17 de febrero. Los colectivos aseguran que las acciones de contención realizadas desde ese periodo fueron insuficientes y criticaron la falta de activación oportuna de los protocolos de emergencia.
Las organizaciones ambientales emitieron un comunicado donde señalaron que las imágenes evidencian “conocimiento temprano, contención insuficiente y opacidad oficial”. Denunciaron que no hubo información pública oportuna sobre la magnitud del derrame, sus riesgos ni las medidas de respuesta, además de exigir la publicación de estudios técnicos obligatorios que permitan evaluar la adecuación de las labores de limpieza.
Mientras la narrativa gubernamental sitúa el foco en la zona de fondeo de Coatzacoalcos y menciona la existencia de fuentes naturales, las ONGs reportan una extensión de afectación de 630 kilómetros de litoral y una mancha de 50 kilómetros cuadrados. La discrepancia temporal y causal entre los reportes oficiales y la sociedad civil mantiene la incertidumbre sobre el impacto total del incidente en los ecosistemas costeros.