Por Redacción
Centro Espacial Kennedy, 02 de septiembre de 2026.- Paula Ortiz Couder, de 31 años, trabaja en el Centro Espacial Kennedy de la NASA como especialista en seguridad de misiones tripuladas. La ingeniera ha sido fundamental en el diseño y refinamiento de un sistema de evacuación de emergencia consistente en cuatro jaulas metálicas blancas, similares a teleféricos, destinadas a alejar a los astronautas del cohete SLS en caso de accidente antes del lanzamiento.
El 1 de abril, durante las pruebas para la misión Artemis 2 que transportaba a cuatro astronautas, el cohete gigante despegó mientras las jaulas se deslizaban y se alejaban de la nave. Sobre este sistema, Ortiz afirmó: “Those cages are my baby”. La profesional ha trabajado en el proyecto desde 2019, inicialmente como contratista de la agencia espacial estadounidense y, desde 2024, como empleada permanente de la NASA.
Ortiz es hija de Arturo Ortiz, nueve veces campeón de salto de altura de España y poseedor del récord nacional con una marca de 2.34 metros. Su madre, Patricia, es tenista profesional y dirige la academia de tenis fundada en los años 80 por su padre, Juan Manuel Couder, en las afueras de Madrid. La ingeniera se mudó a Estados Unidos para estudiar ingeniería con una beca de tenis en la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, momento en el que dijo a su madre: “Mom, I’m going to study aerospace engineering”, a lo que Patricia respondió: “Go for it, let’s do it”.
Durante su último año de universidad, Ortiz sufrió una lesión que la llevó a dejar de jugar al tenis. Respecto a ese cambio, declaró: “That moment changed my career path. It was so powerful to feel the vibration in my chest, the sound, everything; it’s hard to imagine anyone seeing something like that and not feeling inspired, fascinated”.
Actualmente, Ortiz labora bajo el lema del departamento donde trabaja, la Oficina de Seguridad y Garantía de Misión de la NASA, el cual establece que la respuesta a un nuevo proyecto nunca debe ser un no justificado, sino un sí condicional. Ante los retos de su campo, la ingeniera planteó: “What isn’t hostile in space?”.