Por Redacción
Ciudad de Mexico, 26 de agosto de 2026.- El ascenso de las ultraderechas en América Latina es patente y preocupante, y gracias a Donald Trump se está convirtiendo en un tsunami, según un análisis publicado por La Jornada. Este fenómeno ocurre mientras el sistema multilateral se ha transformado hacia una lógica fragmentada de esferas de influencia, competencia tecnológica cruda y una crisis del derecho internacional.
La administración de Donald Trump presentó una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que introduce el denominado Corolario Trump, conocido popularmente como la Doctrina Donroe, una combinación de Donald y Monroe. Esta doctrina afirma: ‘América es para los estadunidenses’. Al respecto, Trump se ufana diciendo: ‘Vienen a mí pidiendo ayuda y ganan…’.
El gobierno estadunidense ha interferido en las elecciones de Argentina, Chile, Perú, Colombia y Honduras. En el caso específico de Argentina, la intervención fue directa y grotesca en el escenario político y electoral por medio de fuertes condicionamientos económicos y rescates financieros estratégicos por 20 mil millones de dólares, restringidos a la victoria de Javier Milei en las elecciones intermedias en octubre de 2025.
Brasil es identificado como un reducto codiciado por el intervencionismo estadunidense y la joya de la corona de la ultraderecha latinoamericana, donde las próximas elecciones generales serán determinantes en este péndulo en beneficio de la derecha radical. Con Brasil, Estados Unidos condicionó aranceles por la liberación de Jair Bolsonaro, el ex presidente acusado de golpista, y revocó la visa estadunidense del juez de la Corte Suprema de Brasil Alexandre de Moraes, quien lideró las investigaciones del ex mandatario.
En el caso de Brasil y México, las condiciones locales son distintas; Trump, con la complicidad de las prensas locales e internacional, trata de camuflar acciones de interferencia electoral con desavenencias diplomáticas. Para lograr sus objetivos, la política estadunidense debe contar con grupos ultraconservadores y líderes locales que se plieguen a sus intereses, así como con el apoyo de grupos religiosos, principalmente católicos, pentecostales y neopentecostales.
Sin embargo, los católicos tienen la dificultad de que los más recientes dos papas no comulgan con las posturas de ultraderecha. León XIV tomó distancia, en su gira reciente por España, de los postulados enarbolados por Vox, partido católico ultraderechista español. El artículo recuerda que hace años el autor escribió un texto titulado ‘Cuando la ultraderecha nos alcance’, señalando que en España surgió Vox casi de la nada sorprendiendo electoralmente a todos, situación similar al sobresalto registrado en Argentina ante el ascenso de la ultraderecha.