Por Redacción
Mexicali, 26 de julio de 2026.- La captura de cuatro menores de edad involucrados en un secuestro y tres implicados en un asesinato ha evocado el abandono institucional que sufren los menores en la entidad, mientras el oficialismo solicita el endurecimiento de las penas. En poco más de una semana, ocho menores fueron detenidos vinculados a crímenes atroces como secuestro y homicidio.
Dos de los ocho detenidos tienen 13 y 14 años de edad. Tres de ellos fueron señalados como autores del asesinato de Flaviano López Martínez, de 50 años, conductor de InDrive, a quien habrían matado de un balazo para luego trasladar su cuerpo a un terreno despoblado, incendiarlo y videograbar el acto para exhibirlo y ridiculizarlo. Los otros cinco fueron capturados en Playas de Tijuana por privación de la libertad.
Ante estos hechos, la única respuesta del sector político ha sido la del diputado Juan Manuel Molina, quien propone endurecer las penas contra menores infractores. Sin embargo, este enfoque centra el debate en establecer como únicos responsables a los adolescentes, sin analizar las condiciones materiales de la población, la precarización en la que viven, su susceptibilidad a la delincuencia organizada, ni la falta de atención temprana en salud mental.
El contexto de estos delitos recuerda el cierre de la casa hogar “A Way Out”, dirigida por la activista Gabriela Ortiz en la colonia Robledo de Mexicali. Mediante un comodato, Ortiz atendía a niños y adolescentes que ninguna institución recibía, incluyendo jóvenes con historial criminal, consumo de enervantes o vínculos con la delincuencia organizada. El albergue cerró sus puertas después de que, en septiembre de 2022, funcionarios del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y la Fiscalía General del Estado (FGE) irrumpieran en el lugar detectando supuestos abusos que nunca fueron confirmados.
Las acusaciones emitidas por el DIF y la FGE no pudieron sostenerse y cada señalamiento fue desacreditado. Menores denunciaron que se les obligaba a hacer sus necesidades en baldes y contenedores, pero la realidad era que la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Mexicali (CESPM) los dejó sin agua por varios días, lo que los obligó a usar alternativas ante la necesidad y la sobrepoblación, ya que era el único albergue que recibía menores en riesgo delictivo real.
Gabriela Ortiz denunció durante muchos años abusos e intentos de corrupción de funcionarios, principalmente durante la época del PAN, cuando condicionaban apoyos a cambio de devolver una parte en efectivo; al no prestarse a ello, fue castigada varias veces. La situación actual refleja la vulnerabilidad de la adolescencia y las consecuencias de la falta de espacios de atención para este sector.