Ciudad De México, 31 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se reunió el lunes 30 de marzo con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para evaluar los preparativos rumbo al Mundial 2026. Durante el encuentro, Sheinbaum aseguró que la inauguración del torneo, programada para el 11 de junio en el Estadio Azteca (Banorte), “va a ser histórica y excepcional”.
“Estoy con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, invitado especial de nosotros, porque estamos evaluando todo para el próximo Mundial. Todo va a salir maravilloso”, declaró la mandataria. En el marco de la reunión, Infantino entregó a Sheinbaum las tarjetas oficiales (amarilla y roja) que utilizarán los árbitros durante el campeonato, bromeando: “si alguien se porta mal, la tarjeta roja, ¡cuidado!”.
Por su parte, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, también sostuvo una reunión el lunes con el presidente de la FIFA. En dicho encuentro se revisaron avances en infraestructura, movilidad y proyectos con enfoque social. Brugada afirmó que el objetivo es “consolidar a la Ciudad de México como la mejor sede: ¡una ciudad de derechos, incluyente y culturalmente única!”.
Sobre los operativos de seguridad y transporte, Claudia Sheinbaum mencionó que se abordaron temas de movilidad y seguridad para el Mundial, los cuales están garantizados. La presidenta destacó que el operativo de movilidad para el partido amistoso entre México y Portugal, celebrado el sábado pasado durante la reapertura del estadio, fue bueno, logrando evitar la llegada de 100 mil vehículos.
El Mundial 2026 dará inicio en el Estadio Banorte con el partido entre las selecciones de México y Sudáfrica. Infantino expresó su entusiasmo tras desayunar con la presidenta: “Estamos preparando este Mundial que va a ser una fiesta para México, porque todos somos mexicanos”. Sheinbaum agregó: “Hay que echarle muchas porras a la selección nacional, así que todos con buena vibra en este mundial”.
En contraste con los anuncios oficiales, Amnistía Internacional advirtió del riesgo de que la Copa Mundial se convierta en un “escenario de represión” y en una “plataforma de prácticas autoritarias”. La organización urgió a los gobiernos anfitriones (Canadá, México y Estados Unidos) a cumplir con sus obligaciones de acuerdo con el Derecho Internacional, señalando que los aficionados “corren peligro” de encontrarse con ataques contra los Derechos Humanos.
Amnistía Internacional destacó que en Estados Unidos se vive una “emergencia de Derechos Humanos” por las “detenciones arbitrarias y en masas”. Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de la organización, señaló: “El Gobierno estadounidense deportó a más de 500,000 personas en 2025: casi ocho veces el número de personas que asistirán a la final de la Copa Mundial en el Estadio MetLife”.
La organización instó a la FIFA, las federaciones nacionales y los patrocinadores a respetar los Derechos Humanos y proteger a la afición, jugadores, periodistas, trabajadores y comunidades locales. “Cuando quedan sólo unas semanas para el inicio de la Copa Mundial, la afirmación de la FIFA de que ‘el fútbol une al mundo’ contrasta enormemente con las prácticas divisivas y represivas de los gobiernos anfitriones”, indicó Amnistía Internacional.