Por Redacción
Moore Haven, 20 de marzo de 2026.- La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México exigió una investigación pronta y exhaustiva tras la muerte de Royer Pérez Jiménez, un migrante mexicano de 19 años que falleció bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el estado de Florida. El deceso ocurrió la madrugada del 16 de marzo en el Centro de Detención del Condado de Glades, ubicado en la localidad de Moore Haven, marcando el primer caso letal reportado en este centro tras su reapertura por la administración de Donald Trump.
De acuerdo con el comunicado oficial emitido por el ICE, un agente encontró a Pérez Jiménez inconsciente y sin respuesta a las 2:34 horas dentro de las instalaciones. La agencia informó que se activó de inmediato una emergencia médica y se practicó reanimación cardiopulmonar, pero el joven fue declarado muerto a las 2:51 horas. Aunque la causa oficial permanece bajo investigación, la entidad migrante estadounidense señaló que se trata de un “presunto suicidio” o “supuesto suicidio”, asegurando que ya notificó el caso al Consulado General de México en Miami.
Ante el desenlace, la diplomacia mexicana calificó el hecho como “lamentable” e “inaceptable”. La SRE instruyó al Consulado General en Miami para activar el protocolo consular, lo cual incluyó una visita al centro de detención y la solicitud formal de los reportes y documentación necesaria para esclarecer las circunstancias. El gobierno mexicano anunció que utilizará “todas las vías diplomáticas y legales” para determinar responsabilidades, establecer garantías de no repetición y brindar acompañamiento a la familia del fallecido.
Este incidente eleva a 13 el número de connacionales que han perdido la vida en custodia del ICE desde el endurecimiento de las medidas antimigratorias implementadas por la administración de Trump, y representa la muerte número 46 reportada bajo resguardo de dicha agencia desde el inicio de su gestión en enero de 2025. Royer Pérez Jiménez había ingresado por primera vez a Estados Unidos en febrero de 2022, fue deportado y se encontraba detenido nuevamente desde el 22 de enero de 2026.
El Centro de Detención del Condado de Glades, donde ocurrió el fallecimiento, había permanecido cerrado durante la administración de Joe Biden y fue reabierto por la actual administración republicana. Organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y diversos congresistas han solicitado desde 2021 el cierre definitivo de este recinto, denunciando históricamente casos de violencia racista, abusos sexuales, negligencia médica y tratos inhumanos contra los detenidos.
Hasta el momento, la oficina del médico forense del distrito 21 no ha respondido a las solicitudes para obtener el informe de la autopsia, mientras que la fiscalía de Florida remitió cualquier petición de información al Departamento de Seguridad Nacional y a la oficina de la secretaria de Justicia de Estados Unidos. La causa exacta de la muerte y los resultados de la investigación interna del ICE siguen pendientes de divulgación pública.